miércoles, 15 de mayo de 2013

Azucena Villaflor

Azucena Villaflor.


Azucena Villaflor de Vicenti nació el 7 de abril de 1924, en Avellaneda- Pcia  de  Buenos Aires,. Hija de padres jóvenes de clase obrera. Su    máximo referente fue Eva Perón ya que varios miembros de su familia eran pertenecientes a la ideología política peronista.

 Azucena Villaflor no tuvo más estudios que la escuela primaria, y a sus quince años, comienza  a trabajar como telefonista en SIAM (una empresa de electrodomésticos) donde tiene alguna militancia sindical. Allí conoce a Pedro Vicenti (por esos días administrativo de SIAM) con quien se casa en 1949.. Tuvieron cuatro hijos: Pedro, Néstor (al nacer este Azucena deja de trabajar para dedicarse completamente a ser ama de casa), Adrián y Cecilia.
Sus seres más cercanos y queridos hablan de ella como una mujer que atendía su casa, a su marido e hijos con pasión, dedicación y amor; una mujer cercana a los demás, solidaria y de un carácter muy firme, fuerte y frontal.
Como es públicamente conocido, el 24 de marzo de 1976 la dictadura que se instaló en Argentina, encabezada por el general Videla, implementó un sistema represivo que tuvo como eje central el secuestro de ciudadanos, la detención ilegal, la tortura, el asesinato y el ocultamiento de los cadáveres
En ese contexto desaparece  el hijo de Azucena,  Néstor junto a su Novia Raquel el 30 de noviembre de 1976,  , Azucena comenzó una fervorosa búsqueda dirigiéndose al Ministerio de Interior, Vicariato Castrense y toda dependencia donde pensó que podrían ayudarla.
 Cuentan sus allegados que ella creía que realmente tenía el derecho de saber que había pasado con su hijo y que se negaba a darse por vencida en su emprendimiento. En el transcurso de su investigación, la madre de Néstor conoce a otras mujeres en su misma condición y cansada de no obtener respuestas decide que la única forma de obtener resultados era operando unidas, que   había que dejar de mendigar información y comenzar a reunirse en un lugar público, como en la Plaza de Mayo, para que todo el mundo se enterara de lo que estaba pasando.
 Por este motivo organiza, el sábado 30 de abril de 1977 una manifestación en la Plaza de Mayo  junto con trece mujeres más. Allí reciben una orden policial que no le permitía permanecer agrupadas sino circular por el lugar y así es como las madres de los desaparecidos  empiezan a caminar en torno de la plaza. Acto que se siguió dando todos los jueves siguientes a las 3 y media de la tarde (aproximadamente) como señal de su demanda. Esta asociación que Azucena encabezó se llamó “Madres de Plaza de Mayo”. Ella era la encargada de coordinar a las mujeres, y las búsquedas de información.

Nora Cortiñas testimonia:  fue una de las primeras mujeres organizadoras de las Madres de Plaza de Mayo. Ella fue la que lanzó nuestra proclama inicial: -Todas por todas y todos son nuestros hijos ¿Qué queríamos decir con esto? Era una promesa implícita de las Madres: nuestra lucha no era individual, era colectiva. A lo largo de estos ańos, si no fuera por esta filosofía que planeo Azucena, hubiese sido muy difícil afrontar tantas adversidades (...). Sólo la fuerza que te da el conjunto permite seguir la búsqueda. Nosotras ya no somos madres de un solo hijo, somos madres de todos los desaparecidos.

Al poco tiempo de la primera exposición en plaza de Mayo, se infiltra Alfredo Ignacio Astiz  (joven de 24 años, de apariencia inofensiva, perteneciente a un Grupo de Tareas-GT- con base en la ESMA –escuela a de mecánica de la armada-), a las reuniones, dando el perfil de un joven que buscaba a su hermano desaparecido. Se hacía conocer como Gustavo. Azucena (como tantas otras mujeres) le tomo confianza y cariño porque tenía la edad de su hijo y las “acompañaba” y quién fue quién finalmente las “marcó” y entregó.

El 10 de diciembre de 1977, las madres consiguen publicar en el diario La Nación una lista de las personas desaparecidas. En esa misma fecha el GT 3.2.2 secuestra a las fundadoras de la asociación Madres de Plaza de Mayo (Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce de Bianco) y a los demás protestantes.
 Ella misma fue víctima del secuestro en la esquina de su casa, en Avellaneda  y, a través de testimonios directos, se sabe qué su  destino  durante sus días de cautiverio y tortura fue  la propia Escuela de Mecánica de la Armada.

 La sentencia que se les aplico fue “el vuelo de la muerte”, tortura que consistía en drogar a las víctimas, desnudarlas, meterlas en bolsas y arrojarlas vivas al mar desde aviones militares.

En diciembre de 1977 se recogen de las playas de la Pcia de Bs. As  los restos de Azucena  y  son enterrados en un cementerio. El 8 de julio 2005 son reconocidos finalmente por el Equipo Argentino de Antropología Forense para finalmente ser cremados y depositados desde el 8 de diciembre de 2005 en la Plaza de Mayo. En esa ceremonia los hijos de las tres madres desaparecidas expresan : “Nuestras madres, incansables luchadoras que dieron la vida por sus hijos, no pudieron vencer a la muerte, pero eran tan obstinadas que sí pudieron vencer al olvido. Y volvieron. Volvieron con el mar, como si hubieran querido dar cuenta, una vez más, de esa tenacidad que las caracterizó en vida. La presencia de sus restos da testimonio de que no se puede hacer desaparecer lo evidente. Volvieron con ese amor incondicional que sólo las madres tienen por sus hijos, para seguir luchando por ellos, por nosotros.”
El libro "Biografía de Azucena Villaflor", última obra del escritor argentino Enrique Arrosagaray, cuenta la historia de esta mujer, que empalma con los propios origenes de la organización Madres de Plaza de Mayo, conocida hoy en todo el mundo gracias a las actividades de Hebe de Bonafini y otras madres.
Este libro es un pedazo de historia no oficial, "desconocida" por jueces, por políticos y por los gobiernos de Ricardo Alfonsín y de Carlos Menem que decretaron la libertad de los secuestradores, torturadores y asesinos
 Azucena, que fue quien hizo el puente entre la historia de la resistencia popular en la Argentina - con sus héroes, sus presos y masacrados- y las organizaciones surgidas en la lucha contra la dictadura genocida.
En cada recuerdo de sus compañeros de lucha resalta un hecho: Azucena sabía que la fuente de su coraje, su inventiva, su inteligencia, era lo que nuestro pueblo fue capaz de hacer en su larga historia de lucha y sacrificio.  Su frase de grandeza y actualidad, marca uno de los hitos más relevantes de la Historia argentina. 'Tenemos que ir a Plaza de Mayo porque allí se produjeron, a través de los años, las más grandes concentraciones y los hechos políticos y sociales significativos..." Y allá fueron.


7 comentarios:

  1. Hola ! Muy bueno el blog !!

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  2. Retrata muy bien el poder del grupo para mantener una lucha. En este caso no se consiguió incluso experimentaron la traición de una confianza y un cariño que partía de un dolor muy agudo y una muerte que no por estar drogadas puede justificarse de ninguna manera.
    También destacaría que no es necesario tener muchos estudios para conseguir unir a personas con un objetivo común.
    Conocía la existencia de las madres de la plaza de Mayo pero no la historia.
    Muy interesante.

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  3. Gracias, Oliva, por suerte el nombre de Azucena Villaflor , hoy se ha hecho conocido en todos lados y la lucha que llevan adelante todas las madres a pesar de los gobiernos, las mezquindades, no se permitirá que se olvide.

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  4. Miguel López: Es maravillosa la repercusión que tuvieron y tienen las Madres de la Plaza de Mayo. Son un ejemplo de coraje. Un símbolo contra la injusticia. Es impresionante que consiguieran publicar la lista de desaparecidos. Me encanta el artículo.

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  5. Excelente recuerdo, pinta lo que es una férrea voluntad para conseguir justicia, Azucena conocía lo que es ser solidario y dio con otras mujeres con igualdad de dolor y convicción.Mi respeto por su lucha.El compromiso es NO OLVIDAR!!!

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  6. Alejandro, este editorial es como el que más quiero.Aparte del personaje entrañable, fue el primero que relaté por la radio, con los nervios a flor de piel, porque me saliera bien. Seguramente elegí a Azucena, porque me pareció LA MUJER más paradegmática del estilo que yo le quería dar a estas columnas. Gracias.

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  7. hola !! muy bien el blog! :)

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