Un poco de autoreferencia.
A mis 18 años conocí a Miguel y
a los 19 me casé con él. Vivimos juntos 38 años y medio, compartiendo
las buenas y las malas, como todas las parejas, como todas las personas. Una de
los cosas buenas, entre tantas, que
Miguel trajo a mi vida fue la música uruguaya.
Zitarrosa, Daniel Viglietti, Los
Olimareños, Hugo Fattoruso o José Carbajal “ El sabalero” se sucedían en las
tardes o noches de música entrañable. Primero fueron los cassettes, luego los
CD y finalmente el pendrive que en la
casa o en el auto me hicieron conocer y amar esos cantantes y su música.
Nunca tuvimos la oportunidad de verlos. Por alguna causa no se pudo dar.
Hasta que hace un tiempo atrás, me enteré de la realización del
Concierto Zitarrosa80. Uruguay organizaba un espectáculo de recuerdo de
Zitarrosa, en su cumpleaños Nº 80, con
las voces de grandes intérpretes. Tenía
una invitación previa para ir a Montevideo y decidí aceptar y concurrir a este
concierto. Se que Miguel, desde donde
esté, esa noche estuvo conmigo ahí.
Adagio en mi país.
En mi
país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
desde el fondo del tiempo otro tiempo
y me dice que el sol brillará
sobre un pueblo que él sueña
labrando su verde solar.
En mi país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor. (…..)
El espectáculo.
El evento se organizó para el día 10 de marzo, cumpleaños de Alfredo
Zitarrosa, pero debió ser suspendido por lluvia y realizado el día 11. El lugar
elegido fue el Estadio Centenario, que es el principal Estadio de Uruguay,
donde se realizan los partidos y los espectáculos importantes.
En el césped se instalaron las plateas y se habilitaron las tribunas.
Asistieron miles y miles de personas. Consistió en una sucesión de intérpretes
de canciones de Zitarrosa, llegando a grandes momentos de emotividad.
He leído en la prensa uruguaya, que se mencionan, aspectos de
desorganización, problemas de sonido, de visualización de la pantalla gigante,
la ausencia de un conductor y otras falencias que parecen desmerecer el resultado. Por mi parte,
si bien pude ver algunos de esos problemas, prefiero rescatar la emoción y el
placer de escuchar a esos artistas enormes.
Pal’que se va.
No te olvides del pago
si te vas pa’ la ciudad
cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.
Cierto que hay muchas cosas
que se pueden olvidar
pero algunas son olvidos
y otras son cosas nomás.
Los artistas y las canciones.
Muchos músicos se ganaron lágrimas y ovaciones.
Cristina Fernández, una rubia uruguaya
con una voz increíble en Para Manolo,
una bella canción mitad en castellano, mitad en gallego, realmente rompió el
hielo de la noche.
La electrizante y emocionante versión de Adagio en mi país de Christian
Cary, levantó la primera gran ovación.
Con las imágenes de la dictadura uruguaya en la pantalla, crearon un clima
emotivo y militante.
Daniel
Viglietti para mi uno de los puntos más altos y emocionante de la noche. Con su
voz tan especial cantó generando un silencio respetuoso y aplausos de
reconocimiento por una trayectoria y una interpretación especial.
Héctor Numa Moraes, a quien no conocía,
también en un estilo de milonga le puso contenido y talento a esa noche mágica.
Y llegó el momento de Joan Manuel
Serrat, que se adueño del escenario y del estadio a fuerza de su carisma. Recordandote
y Memoria de ojos dorados fueron sus temas elegidos, cantados con su
particularidad catalana que enamora.
Otros cantantes no tan conocidos, al
menos por mi, como Emilio Branccioari, de No te va a gustar, Malena Muyala, una
uruguaya con una voz gigante.
Se presentó también nuestra Liliana Herrero, interpretando El violín del Becho y La desvelada. Ovacionada.
Una versión de Martín Buscaglia (uruguayo ) y
Leandro Aristimuño ( argentino ) le pusieron el toque moderno y arriesgado al
Concierto. Tania Libertad, una cantante peruana, residente en México, asimismo
le otorgó también una impronta diferente. Cada artista con su estilo le
confirió estilos y momentos especiales.
El recitado de un fragmento de
Guitarra negra, poema que recomiendo conocer, a quien no lo conozca, en la voz
de Julio Calcagno ( actor uruguayo) y Malena Mayula, tuvo sus altibajos. Creo
que pudo haber sido mejorable.
Una mención para las guitarras.
Algunas de las primitivas guitarras de Zitarrosa, Toto Mendéz y Julio Cobelli.
Grandes acompañando a grandes.
Un punto para abajo que dejó a todos
los espectadores con deseos de más, fue
el final. Candombe para el olvido cantado por todos los interpretes y con las
imágenes de Zitarrosa en pantalla gigante. La interpretación pareció poco
ensayada y al solicitar bises evidentemente no se había preparado otra canción,
porque no lo realizaron y el público quedó con deseos de más.
Doña
Soledad
Mire
doña Soledad,
póngase un poco a pensar
Doña
soledad
cuántas personas habrá que la conozcan de
verdad
Yo
la ví en el almacén, peleando por un veintén
Doña
soledad, y otros dicen haga el bien,
háganlo
sin mirar a quién.
Significatividad subjetiva.
Alfredo Zitarrosa hubiera cumplido
ese 10 de marzo 80 años. Es emblemático
en toda América. A casi 30 años de su
muerte, no ha dejado de tener vigencia y
su legado es considerado como uno de los más ricos patrimonios de la música
popular uruguaya.
En este Concierto se repaso parte de
su vida y de su obra y sus múltiples facetas de creador.
Un recorrido por sus
canciones, un pantallazo a parte de su extensa discografía, y la presencia de algunos músicos que trabajaron con él, tanto en su
primera etapa como cuando regresó, en 1984, a su país luego de 8 años de exilio.
Otros, que no fueron sus
contemporáneos, si sus seguidores y admiradores, interpretaron su música que perdura y perdurará por los
tiempos. Las huellas que dejó son tan
profundas como el timbre de su voz.
Una experiencia para llevar en el corazón para siempre