Para nosotros, los lectores, encontrar un autor con el que nos
identificamos es algo maravilloso. De pronto encuentras un libro y al leerlo, ese
autor llega a tu alma y entonces quieres leer toda su obra.
Algo así me ocurrió con Rosa Montero, de quién, seguramente su nombre sonaría en mi cabeza por
algún conocimiento de artículos
periodísticos o noticias de sus innumerables premios, hasta que un día de hace
algunos años, parada frente a los estantes
de la Biblioteca Municipal, encontré LA HIJA DEL CANIBAL.
Comenzar a leer LA HIJA DEL CANIBAL, fue adentrarme en una historia
como otras, pero con una diferente forma de narrar y de escribir, con
personajes un poco raros, antihéroes de la vida común, reflexiones que van
mezclándose con la trama, historias
dentro de la historia, aventuras que nos
involucran como lectores de un modo especial.
Por supuesto, luego leí todos los libros de Rosa Montero que había en
la Biblioteca, así conocí a Zarza de EL CORAZÓN DEL TÁRTARO, a Leola de HISTORIA
DEL REY TRANSPARENTE, y pude ver que Rosa también podía escribir historias de
otras épocas, en este caso de la Edad Media. Leí PASIONES, historias de amores
reales contados de modo tan singular y LA LOCA DE LA CASA, ese libro imposible
de encuadrar, ( ¿ ensayo autobiográfico? ¿autobiografía novelada? ) , donde
empiezo a conocer sus modos de pensar , sus posturas frente a la vida, a la
escritura, sus gustos y su imaginación desbordante y desbordada, donde en
lugares no se sabe si lo que se lee es real o producto de un juego narrativo
.
Y paralelamente comenzar a comprar sus libros para que en mi
biblioteca también estén los libros de
Rosa, junto a mis clásicos de siempre, a los de Isabel Allende, a los de John
Grisham y muchísimos otros. Asi, llegaron BELLA Y OSCURA, HISTORIAS DE MUJERES,
AMADO AMO, TEMBLOR, INSTRUCCIONES PARA SALVAR AL MUNDO y otros. Seguir
acercándome a esos personajes, los reales y los ficticios, desde ese placer que
tenemos los lectores de encontrar a alguien que nos habla de fantasía, de sueños,
de locura, de pasiones y de miedos y con quién sentimos que nos habla
directamente, que “esa” frase la escribió para mi.
Y de a poco el seguir conociendo a Rosa, a través de sus editoriales
en el diario El País de España, algunas apariciones televisivas, reportajes en
medios gráficos, informaciones de aquí y allá,
fueron permitiéndome conformar un perfil.
Saber que, su padre fue torero, de su tuberculosis de niña, que fue
hippie en el fin de dictadura franquista, que estudió Periodismo y Psicología,
de sus ataques de angustia, la prematura muerte de su compañero que le produjo
un sentimiento desgarrador, datos que le iban otorgando esa singularidad que la caracteriza.
Mientras tanto llegó el tiempo de las redes sociales, y como lectora y
curiosa, fui acercándome a través de diferentes grupos de lectores, eligiendo
los que me resultaban más afines, hasta encontrar un grupo donde son todos lectores de Rosa.
Allí se comentan sus libros, y se tratan
diversos temas referidos a literatura, pero lo que me resultó increíble, es que
Rosa, en la medida de sus posibilidades participaba del mismo. Asimismo
descubrí también, que contesta correos electrónicos, trata de tener una
relación de contacto con sus lectores y propicia encuentros personales en
Ferias del Libro u otros eventos.
En una oportunidad, expuse mi opinión sobre la lectura electrónica y
Rosa me contestó exponiendo la suya. No me considero “cholula”, pero que mi
escritora favorita le conteste desde España a una lectora de Lincoln, me resultó increíble. Impensado.
Y mi participación en el grupo me permitió compartir la lectura de los
dos últimos libros de Rosa.
LÁGRIMAS EN LA LLUVIA, una
novela de ciencia ficción protagonizada por Bruna Husky, una detective
replicante en el año 2109, sobre un
futuro imaginario, pasional, con una acción vertiginosa y esa dosis de humor un
poco raro que Rosa le imprime a sus novelas. Aquella frase “Todos los momentos
se perderán como lágrimas en la lluvia”, tiene una significatividad dentro de
la novela, como para la vida del universo que no puede dejarnos indiferentes.
Y luego su última obra, LA
RIDICULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE, que también resulta difícil de encuadrar.
Novela? Biografía? Rosa nos narra la extraordinaria vida de Marie Curie,
incluyendo sus recuerdos personales, el análisis de la época de Marie y la
nuestra, habla sobre la aceptación del
dolor de la perdida y desde el poder de
las palabras nos enseña, con una actitud a veces esperanzadora y otras,
escalofriante.
Allí estaba yo, con mis lecturas y comentarios sobre los libros de
Rosa, compartiendo experiencias con mis amigos virtuales acerca de libros,
música, costumbres de distintos lugares del mundo, cuando llega la noticia de
que Rosa viene a Buenos Aires.
Las rioplatenses, uruguayas y argentinas, nos pusimos en estado de
alerta. Teníamos que concretar este sueño, juntarnos para ir a la Feria del
Libro de Buenos Aires, para verla y que nos firme su último libro. Pareció que
muchos hados se pusieron en contra, varias no pudieron llegar, pero dos uruguayas
y una linqueña, el sábado 4 de mayo de 2013, lo logramos. Allí estuvimos,
escuchando la charla y luego en el stand donde se firmaban los libros. Rosa nos
reconoció distinguiéndonos con su singular simpatía. Fue un instante tan
mágico, que atesoraremos por siempre. Siento que toda esa magia se traslada a
todo lo que rodea a Rosa, sus encuentros con sus lectores en muchos lugares del
mundo, donde se produce esa empatía que acaricia el corazón, donde el amor
por la literatura une a las personas más
allá de todas las cosas.
Como dice Felix Roble, el protagonista de LA HIJA DEL CANIBAL; “ lo que llamamos el Bien está presente en la entraña misma de las cosas, en los animales irracionales, en la materia ciega. El mundo no es solo furor, violencia y caos, sino también los pingüinos ordenados y fraternales. No hay que tener miedo a la realidad, porque no es sólo terrible, sino también hermosa.” Algo así como Rosa Montero y su grupo de lectores.

