En la Argentina de algunas
décadas atrás, decir “buena televisión” era hacer referencia a Cosa Juzgada .
Ciclo emblemático emitido entre 1969 y 1971 por Canal 11, unitarios que repasaban casos judiciales auténticos, en su
mayor parte con un fuerte contenido social. Juan Carlos Gené fue el autor de 76
capítulos, entre los 96 del programa. Y la estructura de esas historias no es
un dato menor, aún cuando suelen citarse más la dirección de David Stivel y las
actuaciones del grupo Gente de Teatro: Bárbara Mujica, Norma Aleandro, Marilina
Ross, Emilio Alfaro, Federico Luppi y Carlos Carella, en un elenco de
protagonismo rotativo, al que se sumó en ocasiones el propio Gené.
¿ Cuáles
fueron los motivos de este éxito en aquella televisión en blanco y
negro? La dirección de Stivel, sin lugar
a dudas, el grupo con actores tan importantes que lo integraron y la estructura
de los libros. El programa intentó de entrada no ser amarillista, ni
sensacionalista, ni policial, no trataba sobre casos de actualidad, eran casos
ya juzgados desde hacía tiempo y que no tenían remisión posible...
La filosofía de "Cosa Juzgada"
apuntaba a ver cuáles son los límites por los cuales pasa un hombre o una mujer
cuando delinque, mostrando que es algo que no tiene predestinación sino que en
determinadas circunstancias a todos nos puede pasar.
El inconsciente colectivo de la época necesitaba
un programa de este tipo. El hecho de que la gente lo siga recordando después
de 40 años, hace que "Cosa Juzgada" se haya transformado en un mito
de sí mismo y competir con los propios mitos es imposible.
En ese marco, se destaca la labor
de la actriz Bárbara Mujica quién fue hija de la también actriz Alba Mujica (1916-1983) y que formó
parte de la generación de actrices del “ nuevo” cine argentino como Graciela
Borges, Susana Freyre, Violeta Antier y Elsa Daniel.
Su labor en cine, televisión y teatro remite a esa generación
de excelentes actores y actrices que conjugaron arte con militancia, con
denuncia y compromiso social en las décadas del 60 y 70.
A los catorce años protagonizó
dos películas dirigidas por Leopoldo Torres Ríos, padre del realizador Leopoldo
Torre Nilsson: Edad difícil y Demasiado jóvenes (que obtuvo el premio en el
Festival de San Sebastián de 1958 a la mejor película de habla hispana) y donde
compartió cartel con Oscar Rovito que se convertiría en su esposo. De la pareja
nacieron dos hijos, los actores Pablo Rovito y Gabriel Rovito.
Luego la dirigió Leopoldo Torre
Nilsson en La casa del ángel con Lautaro Murúa sobre la novela de Beatriz
Guido.
Dueña de una presencia y voz
inolvidables, su rostro fue inmortalizado por la fotógrafa Annemarie Heinrich
en las portadas de la revista Radiolandia, símbolo de la época.
En televisión se la recuerda especialmente en
los teleteatros de Nené Cascallar, en especial El amor tiene cara de mujer
junto a Rodolfo Bebán, Rodolfo Ranni y Soledad Silveyra durante cuatro
temporadas.
En 1965 se casó con el director
David Stivel que la había dirigido como Ofelia en una versión televisiva de
Hamlet con Alfredo Alcón. Por esos momentos Barbara Mujica entra a formar parte
del prestigioso grupo Gente de Teatro responsables de grandes éxito en teatro y
televisión con la participación de autores como Griselda Gambaro, Marta
Mercader, Roberto Cossa y Carlos Gorostiza. Con el grupo y dirigida por Stivel
intervino en la película Los herederos (1970) -nominada en el Festival de
Berlín- y en el ciclo Alta Comedia donde fue, entre otros, "Margarita
Gautier" en La dama de las camelias y en el mencionado programa unitario
Cosa juzgada.
Entre 1962 y 1990 participo de
múltiples obras de teatro en Argentina, siendo premiada por sus actuaciones.
Cartas de amor, Soufleé, Despacio escuela, Adorable Zelda, El malevaje
extrañao, Polvo de estrellas, El rehén, fueron algunas de sus obras
protagonizadas en esos años. Miguel Angel Solá, Soledad Silveyra, Victor
Laplace , Jorge Luz, entre otros fueron quienes compartieron cartel con ella y con sus compañeros del Grupo Gente de
Teatro.
Durante la dictadura que gobernó
la Argentina entre 1976-1983 fue amenazada y censurada, se le prohibió aparecer
en televisión junto con otros actores críticos del régimen militar. Finalmente
se exilia por algún tiempo en Colombia.
En 1987, de regreso en el país, protagonizará Debajo del mundo con Sergio
Renán y A dos aguas nuevamente con Miguel Angel Solá, ópera prima de Carlos
Olguin Trelawny que recibió una mención especial en el Festival Internacional
de Locarno.
En 1988 doblará a la actriz Liv
Ullmann en la película La Amiga.
En televisión volvió en el ciclo Atreverse de Alejandro
Doria.
Su último trabajo fue en Loraldía
de Oscar Aizpeolea la primera coproducción fílmica entre Argentina y el país
vasco por la que fue galardonada con el Premio Cóndor de Plata a la mejor
actriz por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.
Bárbara murió de un infarto, muy
joven, tenía –tan sólo– cuarenta y seis años. Su belleza seguía impactando
desde los escenarios y su voz, grave y siempre al borde la disfonía, le
agregaba poder de seducción. Fumadora empedernida, con este dato, se podrá conjeturar las causas
de su temprana partida, pero Bárbara, con su andar principesco, tenía desde
siempre la impronta de la tragedia en su mirada.
Y así fue su vida y su muerte,
Bárbara Mújica pudo mantener vivo lo que
la hizo feliz, la actuación, sintiendose comprometida ante una causa y tratando
de alcanzar sus sueños de gloria y
justicia .
