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miércoles, 29 de mayo de 2013

María Guadalupe Cuenca.







Generalmente las figuras masculinas relevantes en la independencia argentina, opacan y postergan  los testimonios de la vida de mujeres que fueron esposas, hijas, hermanas, de grandes hombres, remitiéndolas a un segundo plano en distintos momentos históricos. La de María Guadalupe Cuenca de Moreno, es una de ellas, además de ser una hermosa historia de amor.
 Guadalupe Cuenca se transforma en un personaje notable, partir de haber sido la esposa de Mariano Moreno.
Mientras Mariano Moreno se encontraba estudiando en Chuquisaca, un área administrativa integrante  del Virreinato del Río de la Plata situada dentro del territorio de la actual República de Bolivia, conoce y se enamora de  Guadalupe.
Moreno tenía veintiún años cuando llegó a Chuquisaca, allí siguió cursos de teología y estudió derecho y conoció el pensamiento de  grandes pensadores , como Rosseau, lo que le sirvió para observar con una mirada crítica los grados de explotación y miseria a la que eran sometidos los indígenas y los desheredados del Virreinato.

En 1804,  María Guadalupe Cuenca,  tenía 14 años y  estaba destinada por su madre a ser monja, pero el amor por Moreno aumentó sus argumentos para negarse a la reclusión del convento. Se casaron a poco de conocerse y un año después, nació su hijo  Marianito.

La situación de los Moreno en Chuquisaca se  tornó complicada. Entre 1803 y 1804, Moreno había hecho su práctica jurídica en un estudio, asumiendo la defensa de varios indios contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó a autoridades políticas por lo que las presiones  aumentaron y Moreno decidió regresar a Buenos Aires con su familia.

En 1805, comenzó a ejercer su profesión de abogado y fue nombrado Relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires y se convierte en un acérrimo defensor de la libertad de comercio, cuestión fundamental en el Virreinato, que fue una de las causales más relevantes de la Revolución de Mayo.

Esta postura acercó a Moreno a los sectores revolucionarios, que venían formándose desde las invasiones inglesas, y de los que se había mantenido a una prudente distancia. Por ello logra el nombramiento como secretario de la Primera Junta de Gobierno.

 Su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno. Desde allí desplegó toda su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situación económica y la recaudación fiscal. Creó la biblioteca pública y el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta de Buenos Ayres.

Moreno, delineó un Plan de operaciones, donde entre otras cosas proponía medidas muy drásticas como  expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta.
En poco tiempo, ya empezaron a evidenciarse  diferencias entre Saavedra ( Presidente de la Junta) y Moreno.
Moreno encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban  cambios económicos y sociales muy profundos  controlados desde Buenos Aires, porque el interior seguía en manos de los sectores más conservadores vinculados al poder anterior. Saavedra, estaba a favor del mantenimiento del status quo.

 Saavedra logra imponer su posición y envía a Moreno  a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación que se planteaba entre las dos facciones del poder.

 A poco de partir se sintió enfermo  y muere en un confuso episodio al ingerir una supuesta medicina  suministrada por el Capitán del barco. Su cuerpo fue arrojado al mar envuelto en una bandera inglesa
Cuando Moreno parte hacia su destino europeo, Guadalupe, que había recibido en una encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros, comenzó a escribirle  cartas  las cuales no llegaron nunca  a las manos de su destinatario. Guadalupe escribió sus fogosas cartas durante meses hasta que se enteró de la trágica noticia.  
 Acosada por las privaciones, se ve obligada a pedir una pensión al Gobierno que había sido enemigo de su tan querido marido. La pensión fue concedida.
Las cartas de Guadalupe, han dado lugar a múltiples motivos para sobrevalorar la figura de esta pareja singular, protagonista de los tiempos de inicio de la Patria.

Primera carta de Guadalupe a Mariano.
14 de marzo de 1811

Mi querido y estimado dueño de mi corazón:

Me alegraré que lo pases bien y que al recibo de ésta, estés ya en tu gran casa, con comodidad, y que Dios te de acierto en tus empresas.
Tu hijo y toda tu familia quedan buenos, pero, con muchas fluctuaciones y el dolor en las costillas que no se me quita y cada vez va a más: estoy en cura, me asiste Argerich. Se me aumentan los males al verme sin vos y de pensar morirme sin verte y sin tu amable compañía, todo me entristece. Las bromas de Micaela me enternecen porque tengo el corazón más para llorar que para reír, y así mi querido Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o si no hacerme llevar, porque sin vos no puedo vivir.
La casa reaparece sin gente. No tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste, sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen y participen de tus disgustos. ¿O quizá ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar? No hagas eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa, acuérdate que tienes una mujer fiel a quien ofendes después de Dios.
Tu mujer que te ama más que a sí misma.
Guadalupe

El amor verdadero perdura a través del tiempo y la distancia, esto sólo es posible si se logran mantener juntas las gotas de razón que da la mente y al propio corazón con sus latidos.( Anónimo)