Generalmente
las figuras masculinas relevantes en la independencia argentina, opacan y
postergan los testimonios de la vida de
mujeres que fueron esposas, hijas, hermanas, de grandes hombres, remitiéndolas a
un segundo plano en distintos momentos históricos. La de María Guadalupe Cuenca
de Moreno, es una de ellas, además de ser una hermosa historia de amor.
Guadalupe Cuenca se transforma en un personaje
notable, partir de haber sido la esposa de Mariano Moreno.
Mientras
Mariano Moreno se encontraba estudiando en Chuquisaca, un área administrativa
integrante del Virreinato del Río de la
Plata situada dentro del territorio de la actual República de Bolivia, conoce y
se enamora de Guadalupe.
Moreno
tenía veintiún años cuando llegó a Chuquisaca, allí siguió cursos de teología y
estudió derecho y conoció el pensamiento de grandes pensadores , como Rosseau, lo que le
sirvió para observar con una mirada crítica los grados de explotación y miseria
a la que eran sometidos los indígenas y los desheredados del Virreinato.
En
1804, María Guadalupe Cuenca, tenía 14 años y estaba destinada por su madre a ser monja,
pero el amor por Moreno aumentó sus argumentos para negarse a la reclusión del
convento. Se casaron a poco de conocerse y un año después, nació su hijo Marianito.
La
situación de los Moreno en Chuquisaca se tornó complicada. Entre 1803 y 1804, Moreno
había hecho su práctica jurídica en un estudio, asumiendo la defensa de varios
indios contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó a autoridades
políticas por lo que las presiones aumentaron y Moreno decidió regresar a Buenos
Aires con su familia.
En
1805, comenzó a ejercer su profesión de abogado y fue nombrado Relator de la
Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires y se convierte en un acérrimo
defensor de la libertad de comercio, cuestión fundamental en el Virreinato, que
fue una de las causales más relevantes de la Revolución de Mayo.
Esta
postura acercó a Moreno a los sectores revolucionarios, que venían formándose
desde las invasiones inglesas, y de los que se había mantenido a una prudente
distancia. Por ello logra el nombramiento como secretario de la Primera Junta
de Gobierno.
Su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810,
al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno. Desde allí desplegó toda su
actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de
varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y
redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la
situación económica y la recaudación fiscal. Creó la biblioteca pública y el
órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta de Buenos Ayres.
Moreno,
delineó un Plan de operaciones, donde entre otras cosas proponía medidas muy
drásticas como expropiar las riquezas de
los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer
la navegación. Recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con
los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta.
En
poco tiempo, ya empezaron a evidenciarse diferencias entre Saavedra ( Presidente de la
Junta) y Moreno.
Moreno
encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban cambios económicos y sociales muy
profundos controlados desde Buenos
Aires, porque el interior seguía en manos de los sectores más conservadores
vinculados al poder anterior. Saavedra, estaba a favor del mantenimiento del
status quo.
Saavedra logra imponer su posición y envía a
Moreno a Europa con una misión
relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención
de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación que se planteaba
entre las dos facciones del poder.
A poco de partir se sintió enfermo y muere en un confuso episodio al ingerir una
supuesta medicina suministrada por el
Capitán del barco. Su cuerpo fue arrojado al mar envuelto en una bandera
inglesa
Cuando
Moreno parte hacia su destino europeo, Guadalupe, que había recibido en una
encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros,
comenzó a escribirle cartas las cuales no llegaron nunca a las manos de su destinatario. Guadalupe
escribió sus fogosas cartas durante meses hasta que se enteró de la trágica
noticia.
Acosada por las privaciones, se ve obligada a
pedir una pensión al Gobierno que había sido enemigo de su tan querido marido.
La pensión fue concedida.
Las
cartas de Guadalupe, han dado lugar a múltiples motivos para sobrevalorar la
figura de esta pareja singular, protagonista de los tiempos de inicio de la
Patria.
Primera
carta de Guadalupe a Mariano.
14
de marzo de 1811
Mi
querido y estimado dueño de mi corazón:
Me
alegraré que lo pases bien y que al recibo de ésta, estés ya en tu gran casa,
con comodidad, y que Dios te de acierto en tus empresas.
Tu
hijo y toda tu familia quedan buenos, pero, con muchas fluctuaciones y el dolor
en las costillas que no se me quita y cada vez va a más: estoy en cura, me
asiste Argerich. Se me aumentan los males al verme sin vos y de pensar morirme
sin verte y sin tu amable compañía, todo me entristece. Las bromas de Micaela
me enternecen porque tengo el corazón más para llorar que para reír, y así mi
querido Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o
si no hacerme llevar, porque sin vos no puedo vivir.
La
casa reaparece sin gente. No tengo gusto para nada de considerar que estés
enfermo o triste, sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen y participen de
tus disgustos. ¿O quizá ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar?
No hagas eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa, acuérdate que tienes una
mujer fiel a quien ofendes después de Dios.
Guadalupe
El
amor verdadero perdura a través del tiempo y la distancia, esto sólo es posible
si se logran mantener juntas las gotas de razón que da la mente y al propio
corazón con sus latidos.( Anónimo)




